POSIBLE PRUEBA DE LA EXISTENCIA DE VAMPIROS
Encuentran el esqueleto de un 'vampiro' en una tumba de Venecia
Los restos de un 'vampiro' han sido encontrados en una tumba en una laguna de Venecia, según afirman expertos en antropología forense. Matteo Borrini de la Universidad de Florencia afirmó que él y su equipo descubrieron el esqueleto de una mujer de la Edad Media cuya calavera habían sido empalada a través de la boca con un ladrillo, un método tradicional de asegurarse de que los vampiros no podrían volver a alimentarse de sangre.
El término "vampiro", procedente de lenguas eslavas, empezó a usarse en Europa allá por el siglo XVIII, aunque el mito de los demonios humanoides chupadores de sangre existiese en tiempos medievales. Hace referencia a seres voladores, chupadores o bebedores de sangre. También se refiere a ciertos animales, como el lobo o el murciélago. Una de las formas, quizá la más conocida, de acabar con ellos, según la tradición, era clavarle una estaca en el corazón. En esta ocasión optaron por asegurarse que no volviese a morder, si es que alguna vez lo hizo, a nadie más.
Fuente: 20minutos.es
LA "LÁMPARA VAMPIRO"

Presentan las primeras lámparas 'vampiro' que funcionan con sangre humana
La iniciativa, ideada por un diseñador inglés, tiene como principal objetivo concienciar acerca del ahorro de energía. Estas lámparas funcionan con luminol, empleado por los forenses para comprobar si hay rastros de sangre.
Quizás si cada vez que se tuviera que encender la luz, hubiera que sangrar, el ahorro de energía sería mayor. Sin duda, ésta sería una medida eficaz para la concienciación. Esto es, precisamente, lo que pensó Mike Thompson, el inventor de las denominadas lámparas 'vampiro'. Este diseñador inglés ha sido el encargado de construir los primeros reflectores que funcionan con sangre humana. El invento, recogido en la revista New Scientist, contiene luminol, un producto químico empleado por los forenses para comprobar si hay rastros de sangre en la escena del crimen. Este componente químico reacciona con el hierro presente en los glóbulos rojos sanguíneos y crea un resplandor azul brillante tan luminoso que es capaz de iluminar espacios abiertos.
Para encender la lámpara, primero es necesario mezclar este 'polvo activador'. Después, hay que romper el cristal de la lámpara, cortarse a uno mismo, y derramar sangre en la parte superior del aparato. Thompson tuvo la idea durante su periodo académico en la Design Academy Eindhoven holandesa. Se encontraba estudiando energía química para un proyecto y dio con el luminol. "Si la energía nos cuesta dinero, si las lámparas tuvieran que encenderse así, nos pensaríamos dos veces si encender la luz o no y nos acordaríamos de apagarla", señaló el experto. Concretamente, el principal objetivo de esta luminaria consiste en concienciar a la sociedad acerca de dónde procede la energía, así como reflexionar acerca del uso personal de la energía y cómo apreciarla.
"Tienes que decidir realmente cuándo quieres utilizar la lámpara porque sólo va a funcionar una vez", añadió su creador. La lámpara 'vampiro' fue construida en 2007, aunque no ha sido presentada hasta este año.
Fuentes: 20minutos.es
LOS VAMPIROS EXISTEN
Todo sobre Vampiros, realidad y/o ficción

Un vampiro es, según el folclore de varios países, una criatura siniestra que se alimenta de sangre de seres vivos para mantenerse activo. En algunas culturas orientales y americanas aborígenes el vampiro es una deidad demoníaca o un dios menor que hace parte del panteón siniestro en sus mitologías. En la cultura europea y occidental, así como en nuestra cultura global contemporánea, el prototipo de vampiro más popular es el de origen eslavo, y es el de un ser humano convertido después de morir en un cadáver activo o reviniente depredador chupasangre.
Orígenes del mito
Probablemente el vampiro presente en el folclore de muchas culturas desde tiempos inmemoriales, proviene inicialmente de la necesidad de personificar uno de los
arquetipos primordiales en el inconsciente colectivo, según la concepción de
Carl Jung, como es el denominado "
sombra", que representa los instintos o impulsos humanos ocultos más primitivos, o nuestra faceta instintiva animal, y así sería la encarnación del mal como entidad o una representación del lado salvaje del hombre
[1] latente en su
sistema límbico y en conflicto permanente con las normas sociales y religiosas. Pero es posible que el mito, como es conocido en nuestros días, sea una combinación compleja de varios temores y creencias humanas ademas del temor a los bajos instintos, como son: la atribución a la
sangre de ser fuente de poderío o vehículo del alma, el temor a la
depredación y a la enfermedad o a la muerte y en consecuencia a su expresión más palpable como es el
cadáver, así como a la fascinación temerosa por la
inmortalidad. Algunos estudiosos sugieren que el mito del vampiro, sobre todo el que se popularizó en Europa después del siglo XVII, se debe en parte a la necesidad de explicar, en medio de una atmósfera de pánico colectivo, epidemias que asolaron Europa causadas por enfermedades reales, antes de que la ciencia lograra explicarlas racionalmente (Ver:
Vampiro y Medicina).
Etimología
La palabra "vampiro", que comenzó a ser usada en Europa en el siglo XVIII, viene de las lenguas
eslavas (del
alemán vampir, que se deriva del
polaco temprano vaper y éste a su vez del eslavo arcaico oper; con raíces indoeuropeas paralelas en el
turco y en el
persa). Significa a la vez "ser volador", "beber o chupar" y "
lobo", además de hacer referencia a cierto tipo de murciélago.
Sinonimia
Características y atributos

La descripción de estas criaturas varía de autor en autor y de mitología en mitología. La mayoría de atributos de un vampiro que forman parte del folclor contemporáneo y que a veces incluso contradicen la naturaleza primordial del vampiro tradicional original, proviene de la literatura, sobre todo de la novela
Drácula y las películas basadas en ella, así como de los
comics y
videojuegos. Por eso, de las siguientes características, solo algunas son las esenciales o comunes en el
folclore general o como parte de las creencias de ciertas regiones, y otras inventadas por los novelistas y libretistas de cine o diseñadores de videojuegos.
Fueron humanos mortales, pero ahora están en un estado intermedio entre la vida y la muerte, de ahí que se les llame no-muertos, revinientes o redivivos. Esta naturaleza determinaba su aspecto básico: Según algunas culturas, un cadaver desenterrado era considerado vampiro si su cuerpo parecía hinchado y le salía sangre de la boca o la nariz. También si notaban que sus uñas, pelo y dientes eran más largos que cuando había sido enterrado e incluso poseía un aspecto más saludable de lo esperado, mostrando piel sonrosada y pocos o ningún signo de descomposición. En algunos casos, cuando se abrían las tumbas sospechosas, se podía encontrar que el cadáver tenía sangre fresca de una víctima manchando su cara.
En
Transilvania (Rumanía) se consideraba que los vampiros eran flacos, pálidos, y poseían unas largas uñas.
En
Bulgaria se les puede reconocer por poseer un solo agujero en la nariz.
Según algunas culturas, tienen la posibilidad de transformarse en insectos, murciélago, rata, lobo o en niebla. La forma más mencionada en la cultura popular es la del murciélago. Poseen largos y puntiagudos caninos (colmillos) y su piel es muy pálida y fría. Se alimentan primordialmente de la sangre de sus víctimas aunque hay descripciones de que también son
antropófagos y en algunas culturas se consideraba que la sangre no era la base de su sustento, sino el "fluido vital" humano, algo tan etéreo como el alma. Actualmente algunos autores denominan vampiros psíquicos o emocionales a los perpetradores de
acoso laboral o mobbing. No se reflejan en los espejos ni tienen sombra, tal vez como una manifestación de la carencia de un alma. Este atributo no es universal, pues por ejemplo el vampiro griego vrykolakas/tympanios poseía tanto sombra como reflejo, pero es muy popular gracias a novelistas como Bram Stoker que lo menciona en su novela Drácula.
No toleran el
ajo. En algunas tradiciones, también pueden ser alejados con rosas silvestres. Los vampiros por su naturaleza demoniaca no soportan los símbolos cristianos y por ello pueden ser alejados usando una cruz cristiana o con agua bendita y no pueden cruzar por terrenos consagrados como los de una iglesia. Son indestructibles por medios convencionales y son extremadamente fuertes y rápidos pero se debilitan junto a las corrientes de agua. Aunque en general se supone los vampiros son vulnerables a la luz del sol, en algunas culturas se decía que no solo pueden resistir la luz del sol, sino que en algunos casos podían viajar a otro pueblo y llevar allí una vida normal. Algunas tradiciones sostienen que un vampiro no puede entrar en una casa si no es invitado por el dueño; pero que una vez es invitado puede entrar y salir a placer. En algunas zonas de Europa del este, existe la creencia de que el vampiro es un ser lujurioso que vuelve al lecho conyugal y deja embarazada a su esposa. De esta relación nacía un niño de características especiales (que varían en cada región), que se conocía como
dhampiro. Tienen una afinidad natural con la magia, en especial con la magia negra y concretamente la
necromancia, siendo capaces de dominarla con mayor facilidad que el hechicero no vampiro más diestro.
Origen de un vampiro
En el conjunto de creencias populares se pueden distinguir unas formas básicas, a veces complementarias entre si, para que un ser humano se convierta en vampiro:
Por predisposición desde el nacimiento: En Rumanía tenia mas posibilidades de ser un strigoi, el séptimo o duodécimo hijo cuyos hermanos mayores eran todos del mismo sexo. O tener unas marcas de nacimiento como el hueso sacro pronunciado, abundante vello corporal y haber nacido encapuchado, es decir con la cabeza envuelta en parte de la
membrana placentaria, o haber ingerido parte de la misma.
[2]Por muerte prematura o violenta: En la antigua Grecia, al igual que entre ciertas culturas africanas y en Indonesia, se creía que los niños, adolescentes y en general las personas que habían tenido una muerte prematura o en circunstancias anormales, por suicidio o violencia, podían convertirse en fantasmas vagabundos o vampiros
[3]Por incumplimiento de rituales funerarios y religiosos: En Rumanía también se creía que alguien se puede convertir en vampiro después de su muerte si los que se deben ocupar de preparar y vigilar debidamente el cadáver no cumplen bien su tarea y no impiden que un animal, especialmente un perro o gato, e incluso una persona pasen a sobre el mismo. Esta creencia es similar a la de los hindúes que consideraban los espíritus o Pitrs que se encuentran a la espera de reencarnar pueden convertirse en vampiros si nadie les recuerda y realiza los rituales funerarios de rigor conocidos como shraadh y que son para facilitar su reencarnación.
[4]Como maldición por acciones criminales o sacrílegas: En la antigua
China también se creía que se convertían en vampiros ciertos criminales tradición similar a la existente entre los
eslavos pues en Rusia se decía que los vampiros eran brujas o personas que se habían rebelado contra la Iglesia mientras estaban vivos, vendiendo su alma al diablo. A esta creencia ayudaron indudablemente los conceptos desarrollados por el cristianismo que, basados en la idea neoplatónica de la vida después de la muerte, fomentaron la idea de la corrupción del cuerpo y la supervivencia del alma hasta el día del
Juicio Final, teniendo la posibilidad de acceder a este estado todos aquellos que murieran arrepentidos de sus pecados y que hubieran recibidos los últimos sacramentos. Por las formas anteriores, en la Europa cristiana y especialmente entre los pueblos eslavos, todos aquellos que no fueran enterrados en tierra consagrada (en particular los
suicidas y los
excomulgados) y los que no hubieran recibido la
extremaunción, tenían la mayor posibilidad de convertirse en espectros corpóreos vampiros o brucolacos.
[5]Por mordedura de un vampiro: Según casi todas las tradiciones, especialmente entre los eslavos, aquella persona que moría después de ser mordida por un vampiro se convertiría a su vez en uno. Los escritores ocultistas aducen que esta manera solo es posible si hay aceptación por parte de la victima.
[6] Los autores de literatura de ficción le han dado a esta manera una connotación sexual muy intensa, siendo muy atractiva para sus propósitos dramáticos.
Identificación del vampiro
Existen numerosos y variados rituales que se utilizaban para identificar a un vampiro. Uno de los métodos descrito por el abate Calmet, citado por el padre
Feijoo,
[7] para localizar la tumba de uno consistía en guiar a un muchacho virgen montado en un caballo también virgen a través de un cementerio; el caballo se negaría a avanzar sobre la tumba en cuestión. Generalmente se requería que el caballo fuera negro, aunque en Albania era necesario que fuera blanco. Que aparecieran agujeros en la tierra sobre la tumba era tomado como un signo de vampirismo. La comprobación mas socorrida consistía en la
exhumación del cadáver sospechoso para verificar directamente si tenia las características tradicionales y destruirlo, practica que llegó a ocasionar numerosas profanaciones de tumbas. Otra evidencia de la actividad de un vampiro en la localidad incluía la muerte del ganado, de familiares y conocidos. Algunos podían hacer evidente su presencia mediante pequeños actos similares a los de un
poltergeist, tales como mover muebles de la casa.
Protección contra un vampiro
Prácticas preventivas
Existen muchos ritos tradicionales para evitar que un muerto se convirtiera en un vampiro. Entre los celtas el enterrar el cuerpo cabeza abajo era una de las más extendidas, como también colocar
hoces o
guadañas cerca de la tumba, para evitar que los demonios poseyeran el cuerpo o para apaciguar al muerto y que este no se levantara de su ataúd. Con igual propósito se acostumbraba cortar los tendones de las rodillas. En el folclore de la Grecia moderna se pone una cruz de cera y una pieza de cerámica con la inscripción "Jesucristo conquista" sobre el pecho del cadáver para evitar que se convierta en vampiro o vrykolakas. En
Europa Oriental, era frecuente introducir un diente de ajo en la boca, y a veces en los nueve orificios corporales, de los muertos así como atravesárles el corazón con un objeto cortopunzante,
[8] antes de inhumarlos y en las regiones sajonas de Alemania, se colocaba un limón en la boca del sospechoso de ser un vampiro.
Otros métodos que se practicaban comúnmente en Europa incluían esparcir semillas o arena en la tierra de una tumba sospechosa de contener a un vampiro para mantener al vampiro ocupado durante toda la noche contando los granos caídos. Historias chinas similares relatan que si un vampiro se encontraba con un saco de arroz, tendría que contar todos los granos uno a uno; es una temática que se puede encontrar en los relatos del subcontinente indio, así como en Sudamérica, sobre brujas y otros tipos de espíritus malignos o traviesos.
Talismanes, sustancias y objetos protectores
Variados objetos y sustancias son mencionados en las leyendas sobre vampiros por su
efecto apotropaico, es decir por tener la propiedad de alejarlos o destruirlos, como el
ajo o el
azufre, así como un
crucifijo, un
rosario, o agua bendita. Los objetos varían de región en región; se dice que una rama de
rosa silvestre o de
espino puede dañar al vampiro y en Europa, esparcir semillas de mostaza en el tejado se decía que los mantiene alejados. Aunque no se consideran como un objeto de protección, debido a que no se reflejan en ellos los espejos han sido utilizados para alejar a los vampiros cuando se situaban en una puerta, mirando hacia afuera.
Destrucción de un vampiro

En los Balcanes, existía el cazador de vampiros que podía ser un religioso o un
dhampiro que según la tradición gitana es el hijo o descendiente de un vampiro con el poder de detectarlos, aunque fueran invisibles y destruirlos. Hasta principios del
siglo XX, eran ofrecidos a los viajeros que iban a visitar
Europa del este en particular, unos estuches o "kits" con las herramientas tradicionales para destruir vampiros y que ahora son propiedad de ciertos
museos de curiosidades o de coleccionistas aficionados a lo
esotérico.
[9]
Métodos:
Clavar una estaca en el
corazón de los cadáveres sospechosos de ser vampiros es el método más citado, particularmente en las culturas eslavas al sur. El
fresno era la madera preferida en Rusia y en los estados bálticos, el
espino en Serbia, y el
roble en la región de
Silesia. La estaca solía clavarse apuntando a la
boca en
Rusia y en el norte de
Alemania, o al
estómago en el noreste de
Serbia. Atravesar la piel del
pecho era una manera de "desinflar" al vampiro hinchado; es similar al acto de enterrar objetos afilados, como hoces, junto al cadáver, de forma que penetrara en la piel si el cuerpo se hinchaba lo suficiente mientras el cuerpo se transformaba en un no-muerto.
Clavar la cabeza, el cuerpo o las ropas del vampiro para evitar que se alzara. Los gitanos clavaban agujas de
hierro y
acero en el corazón del cadáver y colocaban pequeños fragmentos de acero dentro de la boca, sobre los ojos, en las orejas y entre los dedos durante el entierro. También introducían espino en el calcetín del muerto, o le clavaban una estaca de espino en las piernas.
La decapitación era el método preferido en las áreas germanas y eslavas del oeste, enterrando la cabeza junto a los pies, tras las nalgas o alejada del cuerpo. Este acto se veía como un modo de acelerar la marcha del alma, que, en algunas culturas, se creía que permanecía en el cuerpo. La incineración completa del cadáver y rociar agua hirviendo sobre la tumba eran medidas adicionales frecuentes. También , sobre todo en casos recalcitrantes, se desmembraba el cuerpo y se quemaban las partes, se mezclaba las cenizas con agua y se suministraban a los familiares a modo de cura.
Repetir el funeral, rociando agua bendita sobre el cadáver, o con un
exorcismo era una medida frecuente en los
Balcanes.
Disparar una bala a través del
ataúd, y colocar un ajo en el interior de la boca, eran precauciones que se tomaban en
Rumania hasta una época tan reciente como el siglo XIX.
Inicialmente la mayoría de menciones de seres con características vampíricas en la Antigüedad son parte del folclore y de los mitos en casi todas las civilizaciones, desde
Egipto y
Sumeria hasta las culturas indoamericanas.
En
Mesopotamia se invocaba a los dioses protectores para que acabaran con los Utuhu y a los Maskin, seres muy similares a los vampiros que eran los culpables de las enfermedades y las pestes, por parte del pueblo. Estos seres junto con las huestes de Alal y Telal, pueden considerarse como antecesores de los vampiros.
En el
Antiguo Egipto encontramos deidades vampíricas como Srun, caracterizada por tener aspecto de lobo y largos colmillos. Solían alimentarse de los cuerpos de sus víctimas humanas. Los fenicios tenían la creencia de que la mortandad de niños era debida a los ataques de Lilitu, espectro errante que se alimentaba de la sangre de los infantes. Se hicieron exorcismos para devolver a los chupasangres (también llamados chtonios, "amigos de la sangre") a sus tumbas.
En el folclore árabe y africano se menciona la existencia de unos demonios necrófagos y vampiros, que cambian de forma a su antojo, llamados
guls, en árabe, "Al-ghul" (demonio, que se convertían en tales por haber tenido una muerte violenta). En uno de los relatos de
Las mil y una noches llamado Honor de un Vampiro el protagonista es un Ghul.
[10]En el
judaísmo uno de sus arquetipos míticos es
Lilith, la primera mujer de
Adán, de quien se decía que se alimentaba de la sangre de los niños no circundados y es inspiradora de muchos personajes de vampiresas seductoras en la ficción por su acentuado carácter sexual.
En la
India los vetala (demonios vampiros) ocupan un lugar importante en las narraciones y, como parte de la corte de Siva, rondan los lugares de cremación. Igualmente en las mitologías budista hinduista y mitología jainista, un
preta es un espíritu atormentado, el alma de un fallecido condenado a sufrir una eterna hambre de de sustancias repugnantes o de sangre lo cual lo torna peligroso para los vivos.
En
América, el pueblo amerindio
Mapuche tiene entre sus creencias la existencia de un ser vampírico conocido como el
Pihuychen que atacaría principalmente a animales, pero también a humanos. Igualmente creían en la existencia de una criatura vampírica acuática conocida como
Trelke-wekufe (El cuero). Posteriormente ambos seres formarían también parte de la tradición
chilena. También los
Aztecas creían en un ser vampírico conocido como
Civatateo que atacaba a los niños que después morían de una extraña enfermedad. También se dice que atacaba en las noches y especialmente en los cruces de caminos. También en la cultura
Maya se creía que el guardian de Xibalba era un murciélago con rasgos humanos llamado Camazotz que decía arrancaba las cabezas de los extraños.
En
Europa, concretamente en la
mitología griega, está la
leyenda de
Lamia, hija del rey oriental Belus y cuyos hijos fueron asesinados por la diosa
Hera al conocerse que Lamia tuvo un romance con
Zeus. Para vengarse, Lamia comenzó a perseguir a todos los niños que se encontraba para extraerles la sangre para alimentarse. Esta leyenda originó la
superstición que persistió en las zonas rurales de la Grecia moderna, según la cual Lamia atacaba a todos los viajeros extraviados, seducidos por la belleza de la "chupasangre". También en la mitología griega se encuentra el caso de Empusa, hija de la diosa Hécate, un ser con pies de bronce y monstruoso que podía transformarse en una bella mujer y conquistaba a los hombres para aprovecharse de su sangre. Además en la
Hélade existían en sus leyendas las striges, deidades con rostro de mujer y cuerpo de pájaro que absorbían la sangre de los humanos mientras estos dormían. También existía un ser llamado Vrycolaka, que atacaba a su familia después de muerto.
Los romanos tenían a los larvae, no-muertos que no habían pagado sus crímenes en vida, y se vengaban de su estado esquelético y fantasmal absorbiendo la vida de los vivos.
Entre los
francos la creencia en vampiros era tan acendrada, pero sobre todo con el canibalismo al parecer eran una practica común que en la
Ley Salica, promulgada en el siglo V. hay previstas multas a quienes practiquen el vampirismo: "...La mujer vampiro que devore a un hombre, comprobándose su culpabilidad, deberá pagar una multa de 8000 deniers, o sea , 200 sous"
[11]En
España, hacen parte del mito criaturas como las
guaxas en
Asturias,
[12] las
guajonas en
Cantabria y las
meigas chuchonas en
Galicia, todas ellas con un solo colmillo para succionar la sangre de sus víctimas, sobre todo niños
[13]En la
Saga Eyrbyggja que data del siglo XIII, sobre la colonización de
Islandia, se cuenta como un jefe normando, Thorolf, regresa de su tumba para aterrorizar a la población hasta que su cadáver es incinerado. La palabra upier (también como en polaco significa vampiro) llegó a utilizarse por primera vez en
Rusia en el año
1047 para referirse a un príncipe ruso.
En
1190 Walter Map escribe De Nagis Curialium, en donde escribe hechos ocurridos por ataques vampíricos en
Inglaterra. También recoge casos ingleses William de Newburgh en sus Chronicles, en
1196.
En España, en la región catalana del
Alto Ampurdán (Gerona), se originó en el
siglo XII una leyenda un poco olvidada pero que quizá sea la más importante sobre vampiros en la península Ibérica, y es la del
Conde Estruch, Estruc o Estruga, un anciano caballero feudal, defensor de la cristiandad que vivió en el Castillo de
Llers, destruido durante la guerra civil española, y quien se dice que murió asesinado y, como consecuencia de una maldición por su represión de las costumbres paganas que persistían en la zona, se convirtió en vampiro, aterrorizando mucho tiempo a los habitantes de la comarca, seduciendo también a jóvenes mujeres que quedaban embarazadas para dar a luz engendros monstruosos que morían al nacer.
Igualmente en una población catalana de la provincia de Tarragona, llamada
Pratdip, nombre que en catalán significa “Prado del vampiro”, existe la leyenda de los “
Dips”, unos perros vampíricos que asolaron la comarca y cuya figura aparece en el escudo de la población, así como en retablos de una ermita cercana dedicados a la patrona local, Santa Marina. En esa población existen también las ruinas de un castillo que la tradición oral local atribuye fue la morada de Onofre de Dip, otro señor feudal convertido en vampiro.
[14]En Escocia existe una leyenda que se remonta al Reinado de
Jacobo I en el
siglo XV, sobre
Swaney Beane quien conformó una salvaje e incestuosa familia de caníbales y vampiros que asoló la comarca de
East Lothiam durante 25 años, hasta que fueron descubiertos en la cueva en que vivían y ajusticiados en Leith Walk.
[15]Desde comienzos del siglo XVIII los casos de vampirismo pasaron de las tradiciones populares a las publicaciones periodísticas y eruditas en Europa, que empezaron a informar y analizar casos específicos de los cuales el más emblemático es el de un
hajduk serbio llamado
Arnold Paole el cual motivó la inquietud de las autoridades del imperio austrohungaro que comisionaron a dos médicos militares autriacos, Flückinger y Glaser, la investigación la cual incluyó la
exhumación y examen de su cadáver. El médico Johannes Flückinger, uno de los galenos que asistieron a la exhumación de Arnold Paole, publicó en Belgrado la obra titulada Visum et Repertum (1732). Ese libro, que circuló con profusión por Europa, popularizó el vocablo latino vampirus que no se empleaba con normalidad hasta entonces.
[16] El 13 de febrero, el padre de Glaser, el vienés Dr. Johann Friedrich Glaser -a la sazón era corresponsal del diario Commercium Litterarium de Nüremberg- remitió al periódico una carta describiendo el caso tal y como se lo relató su hijo mediante una misiva fechada el 18 de enero. La historia generó gran interés hasta el punto que tanto el informe de Flückinger como la carta de Glaser -en especial el primero- fueron reproducidos en numerosos tratados (Ver
El vampiro en la literatura) y artículos lo cual contribuyó a la propagación de la creencia en vampiros entre los europeos cultos. El informe médico que dio origen a la leyenda se explica hoy día por la poca comprensión que se tenía en la época sobre el proceso de descomposición de los cadáveres.
Gracias a las novedades que aportaba el llamado
Siglo de las Luces, donde se vive el triunfo de la razón y el desprestigio de las supersticiones, se trató de desvirtuar las leyendas sobre vampiros. En 1746 el padre benedictino Dom
Augustin Calmet publicó su obra "Dissertations sur les apparitions des anges, des démons & des esprits et sur les revenans et vampires de Hongrie, de Boheme, de Moravie & de Silesie ..." con la cual paradojicamente propagó las leyendas y fábulas sobre los vampiros aunque su intención era desacreditar el mito con argumentos cristianos. Esta y otras obras que nacieron a la sombra de la
Ilustración en contra del vampirismo como la Dissertatione sopra i vampiri (1774) del arzobispo de Florencia Guiseppe Davanzati, sólo consiguieron incrementar aún más la creencia en ellos.
El vampiro, que ya desde el siglo XIX es un icono universal en la literatura de ficción, sigue presente en crónicas periodísticas y en leyendas urbanas. El caso de vampirismo ajustado a los cánones del mito, más famoso en tiempos recientes es posiblemente el incidente sucedido en 1892 con
Mercy Brown fallecida a los 19 años a causa de
tuberculosis en Exeter,
Rhode Island,
USA y cuya inhumación fue realizada ante el temor de que se haya convertido en vampiro siendo este un caso clásico en la mitología urbana de esta región de Nueva Inglaterra.
[17]Igualmente es notable, ya en una Inglaterra del siglo xx, el caso del vampiro de
Highgate, antiguo y famoso cementerio en un suburbio londinense que a finales de la década de los 60s fue el escenario de una leyenda urbana según la cual el sitio era rondado por un vampiro con características fantasmagóricas que cobró algunas víctimas antes de ser destruido con intervención de autodenominados cazadores de vampiros, que llegaron incluso a organizar una cacería la noche del 13 de marzo de 1970, cuando decenas de curiosos y ocultistas invadieron el cementerio en busca del supuesto vampiro.
[18] [19]
El vampiro en la cultura contemporánea
El arquetipo del vampiro está presente en la cultura contemporánea principalmente de tres maneras:
Personajes históricos relacionados con el vampirismo

Existen personajes reales cuyas actividades inspiraron la figura del vampiro mítico en el folclore contemporáneo, sobre todo el alimentado por la imaginación de novelistas.
Vlad Tepes
También conocido como Vlad III o Vlad Tepes, es un noble héroe nacional rumano que en el
siglo XV luchó contra la invasión de los
otomanos, famoso por la fiereza y crueldad de sus métodos y es el personaje que inspiró la novela "Drácula" de
Bram Stoker.
Draculea significa hijo de Dracul que a su vez significa el
dragón y que era un título del voivoda (príncipe) valaquio -la idea de que era transilvano es aportación de
Bram Stoker- Vlad II Dracul, caballero de la
Orden del Dragón, y padre de Vlad III, que es apodado Tepes ("
Empalador" en rumano) por su método más famoso para escarmentar a su enemigos. Debido a su capacidad para expulsar a los turcos de
Valaquia, por lo cual vivió en constante estado de guerra durante
1431 y
1476, y liberar la comarca de la delincuencia, se le considera un héroe nacional en
Rumania y el salvador de Europa pues Valaquia junto con la vecina
Transilvania, constituyen la puerta meridional de Europa que todo invasor procedente de
Asia, tenía que pasar obligatoriamente si intentaba conquistar por el sur las fértiles llanuras del continente europeo.
Michel Beheim, un
juglar germánico, compuso en
1463 una canción con el título Von ainem wutrich der hies Trakle waida von der Walachei donde relataba la historia de Vlad Draculea. Beheim era súbdito del rey húngaro
Matías Corvino, en cuya corte se refugió Draculea cuando tuvo que huir de su natal Valaquia.
[20]La leyenda siniestra de Draculea, pudo surgir como mínimo desde
1460, cuando sus enemigos en el exterior y en el interior estaban convencidos de que Vlad disponía de poderes necrománticos, pues sólo así podía explicarse sus victorias militares. Pero en el siglo XX su figura ha tratado de ser reinvindicada.
Elizabeth Bathory
Llamada "La Condesa Sangrienta", este personaje vivió entre los siglos XV y XVI e inspiró a
Sheridan Le Fanu para crear en 1872 a la protagonista de su famosa narración
Carmilla.
Elizabeth, perteneciente a la alta aristocracia
húngara y famosa en su época en Europa por su belleza, fue acusada de secuestrar en su castillo de
Cachtice (en la actual
Eslovaquia), a numerosas jóvenes doncellas vírgenes, nobles y campesinas, a quienes torturaba y desangraba hasta la muerte para obtener así
sangre que usaba en sus baños y bebía (aunque esto último no se comprobara en el proceso), como parte de prácticas de
magia negra en que era asistida por un séquito de brujas, bajo la creencia de que así se conservaría bella y lozana. Después de un corto proceso, ordenado e impulsado por el emperador
Matias II y el
palatinado, que finalizó el 7 de enero de 1611, mientras sus cómplices fueron torturadas y condenadas a pena de muerte en la hoguera, a Elizabeth por su condición aristocrática y la importancia política de su estirpe solo la condenaron a vivir emparedada en sus aposentos que fueron sellados para siempre y en los cuales uno de sus carceleros la encontró muerta en agosto de 1614.
[21]En la actualidad se cuestiona la verdadera magnitud de sus crímenes, así como la validez o exactitud de las acusaciones y el carácter político de su proceso, cuyos archivos se conservan aun y son la fuente primaria de lo que se ha escrito sobre ella; pero en todo caso la condesa Báthory es una referencia ineludible en los estudios sobre el mito europeo del vampiro pues su historia se entremezcla con las leyendas relacionadas con el mismo.
Henry Fitzroy
Este personaje histórico inspiró a la escritora
Tanya Huff autora de
La saga de Sangre (Blood Ties) convertida en serie de televisión, el personaje del mismo nombre, un vampiro "bueno" que escribe novelas y se convierte en detective.
El personaje verdadero fue hijo bastardo de
Enrique VIII, nombrado I conde de Nottingham y duque de Richmond y Somerset, y murió a la edad temprana, aunque no para la época, de 17 años, posiblemente de
tuberculosis y aunque su muerte no está esclarecida no hay referencias históricas a actividades criminales o vampirismo.
Gilles de Rais
Este aristócrata francés del siglo XV, que luchó en los años finales de la Guerra de los Cien Años junto a
Juana de Arco, buscando en la sangre el secreto de la
piedra filosofal torturó y dio muerte a unos 300 niños durante 8 años hasta que en el año 1440 fue capturado, procesado y ejecutado.
Enriqueta Martí Ripollés
De muy joven, Enriqueta se traslada desde
Sant Feliu de Llobregat natal hacia
Barcelona donde trabajará como niñera pero pronto comienza a ejercer la prostitución, tanto en burdeles como en lugares dedicados a esta actividad, como eran el Puerto de
Barcelona o el
Portal de Santa Madrona. En
1895[2] se casa con un artista, un pintor llamado Joan Pujaló, pero el matrimonio fracasó por, según Pujaló, la afición de Enriqueta por los hombres, su carácter extraño, falso, impredecible y sus continuas visitas a casas de mala vida. A pesar de estar casada, ella no dejó de frecuentar los ambientes de prostitución ni el mundo de la gente de mal vivir. La pareja se reconcilió y se separó unas seis veces. En el momento de la detención de Enriqueta en
1912 el matrimonio llevaba más de cinco años viviendo separados y no tuvieron hijos…
El vampiro en la ciencia
En el siglo XVIII y en el contexto de la
Ilustración surgieron escritos críticos buscando desvirtuar el mito del vampiro.
Voltaire dedica al tema, con su ironía característica, un aparte en su "Diccionario Filosófico" y Fray
Benito Jerónimo Feijoo dedica igualmente con tono crítico al tema de "Vampiros y brucolacos" una de sus "Cartas eruditas y curiosas"(1774) a propósito del tratado escrito por un contemporáneo suyo, el fraile
Augustin Calmet. Con el tiempo, diversos eruditos y científicos han tratado de explicar los orígenes del mito y explicar los fenómenos que lo componen a la luz de las ciencias exactas y sociales.
Vampiro y Zoología
La ciencia llama "vampiro" (nombre que le dio el naturalista
Buffon en 1761) al
murciélago hematófago conocido como Desmodus rotundus que habita en una amplia región de América, es de hábitos nocturnos y se alimenta de sangre de sus víctimas habitualmente de ganado bovino, equino o porcino a las cuales ataca mientras duermen, gracias a sus agudizados sentidos para localizarlas, acercándose a ellas volando, arrastrándose por el suelo o saltando, para morderles en los hombros, espalda, región perianal, en las patas, pezuñas, así como en la base de los cuernos o en las orejas.
Son
murciélagos de un tamaño entre los 6 y los 9 centímetros y un peso de 25-40 gramos, de pelaje denso color café grisáceo, con cara aplanada y orejas pequeñas y puntiagudas, hocico corto y labio inferior en forma de V, con incisivos superiores anchos y filosos e inferiores pequeños, siendo los caninos largos, de punta aguda y borde posterior afilado. Este aspecto del murciélago hematófago inspira a los maquilladores y encargados de los efectos especiales en las películas ,las imágenes mas aterradoras o impactantes para presentar a un personaje que represente a un vampiro en aspecto mas bestial.
Vampiro y Medicina
De las ciencias es la medicina la que más ha intentado explicar y esclarecer los orígenes del mito del vampiro, no del cinematográfico o literario (cuya imagen depende de la imaginación de los novelistas y guionistas o directores); sino del vampiro folclórico que inauguró el tema.
En el siglo XVI la ola de superstición desatada hizo que surgieran obras como Los vampiros a la luz de la medicina (1749) de Próspero Lambertini (que llegaría al papado con el nombre de
Benedicto XIV y desde donde siguió luchando contra las falsas creencias) o el Informe médico sobre los vampiros (1755) de
Gerard van Swieten, médico y archidiácono de
María Teresa de Austria, donde tras criticar el vampirismo y considerar poco frecuente aunque dentro de la normalidad los casos de incorruptibilidad de los muertos, desacreditaba a médicos y comisarios pues en muchas ocasiones y siguiendo sus indicaciones se realizaban sacrilegios, poniendo en entredicho el buen nombre del finado, violando tumbas y ultrajando cadáveres.
¿Enfermedades vampíricas?
El neurólogo español, Juan Gómez Alonso, propone una convincente explicación del mito a partir de ciertas enfermedades, que por sus síntomas y signos, así como por su impacto social, pueden servir para dar algún sustento científico a la leyenda del vampiro. Sobre todo el de origen en el folclore europeo.
[22]Posiblemente las grandes epidemias de
peste, (enfermedad infecciosa producida por la Yersinia pestis, transmitida por las pulgas de las ratas y otros roedores) sea la más factible para explicar en parte y en forma simple pero verosímil el origen del mito del vampiro. Precisamente este fenómeno también es descrito como trasfondo de la historia principal de un vampiro en obras cinematográficas como el
Nosferatu de Murnau o de Herzog.
Durante el siglo XIV, especialmente en
Prusia oriental,
Silesia y
Bohemia, para evitar el contagio, las víctimas de la enfermedad eran enterradas rápidamente sin constatar la muerte clínica. Muchos de estas victimas de
enterramiento prematuro sufrieron por ello una larga y atroz agonía, infligiéndose heridas en su intento de escapar de su cárcel de madera. No es de extrañar, por tanto, que al abrir los ataúdes se encontraran al cadáver conservado y con manchas de sangre, lo que a falta de una explicación mejor estimularía la imaginación supersticiosa de la gente atribuyéndoles una condición de vampiros.
La ciencia también puede explicar la creencia en la afectación de los vecinos y familiares allegados al presunto vampiro. Las supuestas víctimas presentaban una severa palidez acompañada de intensa fatiga, cansancio y respiración entrecortada, síntomas y signos clínicos que sencillamente se pueden explicar con una enfermedad clásica, la
anemia, un déficit en la cantidad o calidad de los
glóbulos rojos de la sangre encargados de transportar el oxígeno a todo el cuerpo, trastorno que no siempre se debe a la pérdida de sangre, sino que hace parte también del cuadro de una
desnutrición, muy frecuente en esa época ya sea por falta de adecuada alimentación por las propias enfermedades, o las carestías debidas a las guerras, cuando no por ayunos con motivaciones religiosas que tenían el objetivo de purgar los pecados y verse libre del peligro de la peste.
Es una enfermedad muy contagiosa de los animales producida por el Bacillus anthracis y que puede transmitirse al hombre, capaz de crear gravísimas epidemias) podría haber originado la sintomatología de la persona atacado por los vampiros. Los afectados presentan fiebre alta, sed intensa, convulsiones, afectación respiratoria y alucinaciones que se atribuyen a la falta de oxígeno, por lo que la sensación de asfixia por parte de la víctima podía ser expresada como el estrangulamiento a manos de un vampiro.
La rabia, infección viral del Sistema Nervioso, es la enfermedad transmisible que científicamente explicaría adecuadamente el mito del vampiro, especialmente cuando su auge en Europa coincide con epidemias de esta afección durante los siglos XVI y XVII, en particular la ocurrida en Hungría entre 1721 y 1728.
Es una enfermedad que se transmite a los humanos generalmente por mordedura de animales como perros, lobos y murciélagos, portadores habituales de la enfermedad y que en el folclore han sido relacionados con los vampiros. Un médico anónimo ya mencionaba en 1733 que el vampirismo era una enfermedad contagiosa de una naturaleza parecida a la que sobreviene tras la mordedura de un perro rabioso. La rabia , durante su periodo de incubación y fase preclínica (habitualmente entre 1 año y 3 meses), puede manifestarse con sensaciones anormales como
parestesias o dolor en la zona de mordedura, y sintomatología inespecífica inicial (fiebre, pérdida de apetito, fatiga, depresión, temor, ansiedad y sueños angustiosos) semejando una progresiva transformación de la persona en un vampiro.
En su fase clínica, como
encefalitis y con una predilección del virus por afectar al
sistema límbico (importante en el control de las emociones y la conducta), la rabia generalmente se caracteriza por un cuadro de "rabia furiosa" consistente en síntomas similares a los asignados a la figura folclórica del vampiro, como son: inquietud y agitación crecientes que pueden llegar hasta la agresividad, insomnio persistente y alteración del ritmo del sueño, y modificaciones de la conducta sexual expresadas como
hipersexualidad. Debido a frecuentes espasmos musculares en el área facial, faríngea y laríngea, el paciente emite sonidos roncos y ahogados y se produce una retracción de los labios de forma que asoman los dientes como si fuera un animal. Una exaltación de los reflejos, puede causar accesos de furor maníaco frente a pequeños estímulos, como leves contactos, corrientes de aire, luz y ruidos, ciertos olores o excitaciones mínimas como ver su imagen reflejada en un espejo.
El espasmo muscular y los reflejos anormales en faringe producen característicamente un rechazo del paciente al agua lo que se denomina
hidrofobia, nombre por el cual se conoce también a esta enfermedad, causado por los intensos dolores al intentar tragar agua o simplemente con su visión (¿sería extrapolable al agua bendita?). Los problemas para tragar su propia saliva, causan que la misma se acumule y gotee de su boca formando espumarajos. Las pesadillas y las alucinaciones también suelen estar presentes en este tipo de cuadro florido de la rabia que generalmente es mortal.
La porfiria y en particular el tipo de porfiria eritropoyética congénita o enfermedad de Günther , producida por una anomalía genética y hereditaria, se ha alzado con el título de "enfermedad de los vampiros"; pero, aunque curiosa y merecedora de estudio, no sirve para explicar las formas epidémicas del vampirismo debido a que es muy poco frecuente o escasamente diagnosticada.
La enfermedad se caracteriza bioquímicamente por una alteración genética de la actividad
enzimática encargada de metabolizar las porfirinas pigmentos precursores del grupo
Hemo componente de la
hemoglobina que se encarga del transporte de oxígeno en la sangre y le da su característico color rojo. El resultado es una acumulación excesiva en los tejidos de estas sustancias, lo cual clínicamente se manifiesta en una serie de síntomas y signos y complicaciones que coinciden con ciertas características atribuidas en el folclore a los vampiros, como son:
Fotosensibilidad: El depósito de porfirinas en la piel produce una hipersensibilidad a ciertas radiaciones del espectro solar (las de 400 nm de longitud de onda y en menor grado las de 500 a 600 nm), lo que desencadena un proceso de producción de
peróxidos que, al liberar oxígeno atómico en los tejidos, provoca la destrucción celular, lo cual se manifiesta por un fuerte enrojecimiento cutáneo, así como agrietamiento y sangrado de la piel , formación de ampollas que se infectan fácilmente y formación de erosiones y úlceras que al cicatrizar dejan marcas y deformaciones en la zona afectada. Por otra parte, el organismo en un intento de proteger la piel del sol desarrolla un
hirsutismo o crecimiento anormal del vello en la frente, pómulos y extremidades y en zonas inusuales como las palmas de las manos, característica que por ejemplo
Bram Stoker incluye en su novela al describir por primera vez al conde Drácula.
Deformidades faciales o "Facies vampírica": Se explicaría cuando las lesiones faciales son extensas y por su carácter recidivante se vuelven mutilantes, destruyendo los labios (que dejan la dentadura al descubierto, aparentando ser los dientes de mayor tamaño que el normal), así como los
cartílagos de la nariz (mostrando frontalmente los agujeros nasales) o los auriculares (dando ocasionalmente un aspecto puntiagudo a las orejas). Igualmente, con la acumulación de porfirinas los ojos pueden aparecer de color rojizo y en los dientes aparece la llamada eritrodoncia por el depósito porfirínico en la dentina.
Palidez extrema y ansiedad por la sangre: Por otra parte, los defectos en la producción de hemoglobina producen
anemia con toda su sintomatología característica, de la cual es destacable la palidez general, tal y como se describe la imagen clásica del vampiro. Un tratamiento habitual de la anemia son las
transfusiones de sangre o del grupo Hemo, que no sólo mejoran la anemia sino que frenan la producción de porfirinas y muchos atribuyen que por esa razón los pacientes tiene ansiedad por la sangre. Antiguamente la terapéutica médica para las anemias incluía beber sangre de otros animales, lo cierto es que los jugos digestivos la destruyen y para tener cierto beneficio y que pudiera absorberse una mínima parte del grupo Hemo, el paciente tendría que ingerir más cantidad que la que se necesita vía intravenosa.
Intolerancia al Ajo: El Ajo, el cual es parte de los elementos clásicos para ahuyentar vampiros, se usa desde tiempos antiguos al atribuírsele propiedades antisépticas, antiparasitarias, expectorantes o hipotensivas. Recientemente algunos estudios sugieren que extractos del ajo producirían un bloqueo de la coagulación de la sangre al inhibir la agregación plaquetaria
[23] y uno de los elementos del
ajo, el
alquildisulfuro, por otra parte, podría destruir el grupo Hemo, todo lo cual podría aumentar el malestar de un paciente con porfiria causando una intolerancia.
Disociación emocional o mental del paciente: Este tipo de porfiria no trastorna, curiosamente, la sensación de bienestar del enfermo, aunque por el tipo de vida al que se encuentra sometido es frecuente que se alteren las facultades mentales, lo que podría explicar las obsesiones y crueldades que se atribuyen a los vampiros.
Prevalencia entre grupos familiares: Aunque la teoría porfírica del vampirismo no explica bien las epidemias de vampiros, si se ha intentado asociarla al mito por su prevalencia entre grupos poblacionales cerrados o entre familias dado el mecanismo de transmisión genética, basándose en que en la sociedad feudal era frecuente el
derecho de pernada feudal, lo cual supone una transmisión del material genético del noble o señor feudal afectado de porfiria entre las familias de sus siervos o del pueblo llano, por lo que se podrían producir varios casos en un mismo periodo y con relativa frecuencia, explicando además los casos de vampirización dados en el entorno familiar del supuesto vampiro original. Por otra parte, entre las diversas variedades de la porfiria (especialmente en las variedades aguda intermitente, variegata y coproporfiria) puede desencadenarse una crisis por la ingesta de
alcohol o incluso por el
estrés intenso (situación que se crearía con relativa facilidad en el ámbito supersticioso y aterrador de la creencia en los ataques vampíricos.
Enfermedades psiquiátricas
La atracción patológica por beber sangre humana ha sido la causa de que en las historia se registren muchos casos de personajes reales con conducta vampírica, cuya compulsión solo ha podido ser explicada psiquiátricamente al no encontrarse un sustrato infeccioso o somático como en las enfermedades antes descritas.
Psicosis y
esquizofrenia son los diagnósticos más frecuentes de los psiquiatras forenses y expertos en criminalistica para explicar la conducta vampírica de los personajes reales que su mayoría han sido asesinos seriales, desde el caballero
Gilles de Rais, pasando la condesa
Erzsébet Báthory antes descritos, y terminando en los criminales contemporáneos que han ocupado la primera plana de los periódicos en nuestros días (Ver:
Pacientes notorios de Vampirismo) Recientemente nuevas propuestas de clasificación de los trastornos mentales relacionados con la sexualidad, como las
parafilias, asignan al
vampirismo una categoría particular, deslindando este trastorno o diferenciándolo de otras filias como la
necrofilia o el
sadismo, para explicar o describir mejor la conducta de ciertos criminales caracterizados por sus actos motivados por el placer libidinoso derivado de la vista, contacto o bebida de sangre de sus víctimas.
Comúnmente, cuando en una aldea o pueblo corría el rumor de una "epidemia vampírica", consistente en alguna de las enfermedades descritas antes, la gente desenterraba o exhumaba los cadáveres días después de su funeral, para corroborar que, efectivamente, no se "hubiesen convertido en vampiros" y descansaran en paz.
Tras un tiempo de estar sepultados, como parte del natural proceso de putrefacción y fermentación. dadas las condiciones de temperatura, humedad y nutrientes adecuadas, en especial en los pulmones y en sistema digestivo de algunos cuerpos se desarrollan una gran cantidad de bacterias y esporas productoras de gases que se acumulan en los tejidos. En el momento en que un cuerpo era exhumado, y se intentaba manipularlo o clavar una estaca en su pecho, por la presión ejercida sobre los pulmones, el cuerpo puede exhalar una especie de "suspiro" o grito, que sería en realidad un escape de estos gases, y tal fenómeno hacía pensar a los exhumadores que el cadáver era efectivamente una criatura activa, es decir un vampiro, y que la estaca había dado fin a la existencia del mismo.
Esta labor de
exhumación, en la cual participaban sacerdotes, autoridades de las aldeas e incluso los familiares del difunto, era temida ya que mucha gente sufría enfermedades serias por la inhalación del gas producto de la fermentación o descomposición orgánica cargado de bacterias que brotaba del cadáver al ser manipulado.
Lo razonable es que si un vampiro humano hematófago existiese de verdad, tendria que consumir la sangre de al menos 12 personas, todos los dias, debido a que la sangre no es una buena fuente de alimento.
El vampiro en el arte
El vampiro en la literatura
Literatura académica o erudita
Los escritos que intentan compilar y analizar racionalmente el tema con argumentos filosóficos, teológicos y científicos, aparecen en Europa en los siglos XVII y XVIII cuando varias oleadas vampíricas (probablemente incidentes de epidemias e histeria colectiva) barrieron numerosos países de Europa Oriental. Esto produjo un interés generalizado en el tema, que llegaría a ser comentado por escritores de la talla de
Voltaire,
Descartes y
Rousseau o el padre
Benito Jerónimo Feijoo.
Quizás el primer tratado o libro de ensayos publicado en Europa sobre vampiros fue el titulado "Conceptos racionales y cristianos sobre vampiros o chupasangres" escrito en
1733 por
Johann Christoph Harenberg filósofo, teólogo e historiador alemán.
[24] Pero uno de los autores más reconocidos sobre el tema fue el
monje benedictino francés Dom
Augustin Calmet (1672-1757), abad de Senones, destacado
exégeta e ideólogo de la
Inquisición que escribió, entre otras muchas obras, un libro titulado El Mundo de los Fantasmas que incluye el ensayo titulado Negociación y explicación de la materia y características de los Espíritus y los Vampiros, y así de los retornados de la muerte en Hungría, Moravia, etc. Con esta obra,
[25] Calmet realizó la primera diferenciación clara entre los vampiros, por una parte, y los demás espíritus y demonios, por otra, y plantea si el vampiro está realmente muerto, o mediante qué mecanismo es capaz de escapar de la tumba, y qué clase de energía mueve su cuerpo, llegando a conclusión de que, a pesar de su naturaleza maligna, los vampiros son seres creados por
Dios. Igualmente el abad señala que el mero hecho de ser
pagano no era causa suficiente para convertirse en vampiro, pues de lo contrario los romanos y griegos, que adoraban a dioses paganos, se habrían transformado todos en vampiros.
En 1820 el editor Chez Masson publicó en Paris "Histoire des vampires et des spectres malfaisans: avec un examen du vampirisme" de autor anónimo pero que algunos atribuyen al famoso escritor ocultista francés
Collin de Plancy y en el cual se propone una visión racionalista del mito.
En Inglaterra el tema del vampirismo fue tratado en “The Vampire. His Kith and Kin” (1928) y en El Vampiro en Europa (1929) por
Montague Summers, quien realiza estudio sobre el tema y describe un recorrido de la presencia vampírica a lo largo de la historia, desde la Antigua Grecia hasta la época moderna, a través de los diversos países de Europa.
La primera referencia literaria del vampiro quizás se encuentra en la obra de
Lucio Apuleyo, un escritor y
filósofo romano, que vivió entre los años 125 y 180. Su novela
El asno de oro cuenta la historia de dos hermanas malignas, Meroe y Panthia, que bebieron la sangre de un tal Sócrates (ninguna relación con el gran filósofo griego). Las hermanas cerraron las heridas de Sócrates con una esponjilla para que éste no se diera cuenta de la pérdida de sangre, pero cuando al día siguiente se inclinó para beber agua de un río, la esponjilla se cayó al agua, y tras ella la última gota de vida.
Los relatos literarios sobre vampiros proliferan prácticamente a partir del siglo XIX en medio de la corriente literaria del momento, es decir el
romanticismo. En
1816, el poeta inglés
Lord Byron pasaba unos días en las orillas del Lago Leman (Suiza) junto a un amigo, el médico
John William Polidori. Mientras se hallaban en medio de una fiesta con el reconocido poeta
Percy Shelley y su última mujer, Mary, se desató una tormenta alpina, y se vieron obligados a permanecer en el interior de la casa, contando historias de miedo. En un determinado momento varios de los presentes se retaron a escribir la mejor historia de terror y misterio de todos los tiempos.
Mary Shelley empezó en ese momento a escribir su famosa novela
Frankenstein, un mito
mefistofélico de nuestro tiempo; Byron escribe el poema épico The Giaour, en el cual ya está presente la combinación del horror y de la lujuria que el vampiro siente y el concepto de los no-muertos que pueden pasar su maldición a los vivos, pero no llegó a completar la obra. Su amigo Polidori lo incluye en su obra titulada
El Vampiro, un Cuento, novela publicada en 1819 y cuyo protagonista el «señor Ruthven», está inspirado en el propio Byron. Una secuela no autorizada de esta novela es llamada Lord Ruthwen ou les Vampires (1820) del autor francés
Cyprien Bérard, pseudónimo de
Charles Nodier, que la adaptó en el primer melodrama de vampiros teatral.
Entre 1845 y 1847 aparece en Londres
Varney the Vampire or The Feast of Blood,
folletín victoriano de horror gótico, cuyo autor no está plenamente identificado pero se atribuye sea James Malcolm Rymer o Thomas Preskett, ambos muy prolíficos y conocidos en ese campo de los llamados "Penny Dreadful" (folletín escabroso).
[26]La más importante revisión literaria del mito del vampiro después de Drácula, se produjo a finales del siglo XX, cuando la escritora norteamericana
Anne Rice publicó las
Crónicas Vampíricas, una trilogía compuesta por las novelas
Entrevista con el Vampiro, Lestat el Vampiro y la Reina de los Condenados, que después, dado su enorme éxito comercial y cinematográfico, ha continuado con secuelas como Memnoch el Demonio y Armand el Vampiro. Los vampiros concebidos por Rice son seres de ficción adaptados al gusto de las sociedades contemporáneas, totalmente carentes de la maligna crueldad sin remordimientos de sus antecesores literarios y de los personajes reales que los inspiraron; mostrándose como unos entes elitistas, posmodernos y confusos, sólo un poco pervertidos, con sentimientos de culpabilidad y humanizados, aptos para todos los públicos, sumergidos en el pensamiento filosófico de la
Nueva Era sin representar la maldad y bestialidad en estado puro que, en todas las culturas y civilizaciones, caracterizan la figura del vampiro mítico tradicional.
Un escritor británico,
Brian Lumley, desarrolló otra aportación al género literario de vampiros. En su serie del
Necroscopio (las Crónicas Necrománticas) narra los enfrentamientos de su protagonista contra diversos seres de naturaleza vampírica; pero se desmarca completamente de las convenciones y tradiciones del mito, y los presenta como parásitos, que se sirven de los humanos y animales para sobrevivir, mejorando biológicamente a su
hospedador otorgándole poderes sobrehumanos, mientras va sustituyendose su personalidad.
El vampiro en las artes escénicas
Opera: la opera en dos actos
Der Vampyr (El vampiro), con música compuesta por
Heinrich Marschner y libreto de Wilhelm August Wohlbrück basado en la obra de
John William Polidori, se estrenó en Leipzig. en 1828 con gran éxito. En el 2000 se presentó en Madrid una versión en castellano.
Teatro: En 1820 en Londres y Dublín se representó una versión teatral también basada en la obra del doctor Polidori. Drácula apareció en el teatro por primera vez en 1897, con la obra Drácula, o el No-Muerto escrita por el propio Bram Stoker y la première tuvo lugar en el Royal Lyceum Theatre de Londres. Más popular resultó la versión de Hamilton Deane, estrenada en 1923 el cual para simbolizar al murciélago introduce en la caracterización del personaje la capa de terciopelo o cuero negro en el exterior y seda roja en el interior, quizás el más característico de los
leitmotivs vampíricos. Bela Lugosi, el actor que más brillantemente ha representado el papel del vampiro en el cine y en el teatro, exigió y consiguió que se le enterrara envuelto en su capa.
El
musical "Tanz der Vampir" (
El baile de los vampiros), con música de Jim Steinman y basado en la película homónima de Roman Polansky quien también dirigió la producción original, fue estrenado 1997 en Viena y ha sido representado en todos los continentes.
Ballet: probablemente el primero que trató el tema del vampiro fue Polichinel vampire, ballet-pantomima en un acto escrito por François Alexis Blache, con musica de M. Alexandre y representado por primera vez en 1823.
[27] Luego aparece Morgano de Paul Taglioni y J. Hetzel (Berlín, 1857). A éste le siguió Il Vampiro con musica de Paolo Giorza, producido en Milan en 1861. . En 1956, en Inglaterra se representó Vampaera de Peter Darrell. En 1980 apareció Love, Dracula de James Kudeka, interpretado por Les Royal Ballets Canadians, y en 1992, Dracula de Stuart Sebastian, ejecutado por el Dayton Ballet y el American Repertory Ballet.
El vampiro en la escultura
Apenas ha sido representada la figura del vampiro en la escultura. Prácticamente las únicas obras sobre tema vampírico son las que representan a seres mitológicos que, sin ser vampiros, están relacionados con ellos o incluso pueden considerarse origen del mito, como las
lamias o ciertas representaciones de
Lilith.
El vampiro en la pintura
En pintura destacan obras con El vampiro de
Edvard Munch, realizada en el año
1895 o "El Vampiro Glorioso", de Boleslas Biegas, que data de 1916 y pretende ser un alegoría del horror de la
Primera Guerra Mundial, aunque también de la mujer fatal, representada por un ser con más semejanza con las
lamias que con el vampiro propiamente dicho.
El vampiro en la pantalla
Se han filmado una infinidad de películas y series de terror en cine y televisión sobre vampiros. Y el mito ha inspirado esporádicamente también a muchos comediantes, tales como
Los Tres Chiflados,
Bud Abbot y
Lou Costello, quienes incorporaron el personaje del vampiro en sus comedias.
Cine
Ya en 1922 el vampiro fue llevado al cine por primera vez, bajo el título
Nosferatu, una Sinfonía del Horror, con la genial representación de
Max Schreck y dirigida magistralmente por
F.W. Murnau. Desde entonces, el vampiro, como siempre inmortal, ha protagonizado incontables producciones cinematográficas.
Un memorable film de
Fritz Lang es
M, el vampiro de Düsseldorf de 1931, inspirado en el caso de la vida real de un asesino serial de niños que conmovió a Alemania. A pesar de su título, la película no es realmente una película del género.
La imagen del vampiro-Drácula por excelencia en el cine de las primeras épocas ha sido la del actor húngaro
Béla Lugosi quien protagonizó la versión clásica
Drácula dirigida por
Tod Browning en 1931. En 1958 la novela Drácula volvió a ser adaptada para cine con un toque más erótico a cargo del actor inglés
Christopher Lee quien llegó a ser identificado con el personaje tanto o más que Lugosi, protagonizando cerca de 10 títulos con esa temática.
En 1967 y con un toque de comedia negra y con la introducción del primer vampiro gay en el cine, el director polaco
Roman Polański agregó con éxito a la filmografía sobre el mito la película
El baile de los vampiros.
El personaje del conde Drácula fue de nuevo retomado en 1992 por
Francis Ford Coppola para hacer
Drácula de Bram Stoker, más fiel a la novela original que las anteriores versiones y en la que hace gala de todos los recursos que el cine permite para convertir en imágenes cualquier fantasía.
El cineasta
John Carpenter también hizo un aporte a este género con su película de western-horror Vampiros(1998). El género de acción también tiene la saga fílmica iniciada en 1998, protagonizada por
Blade y está basada en el personaje del comic del mismo título, un
dhampiro o cazador de vampiros contemporáneo.
El cine de animación cubano produjo en 1985
Vampiros en La Habana, una comedia sobre las aventuras de un vampiro adolescente cubano.
En 2005 apareció la película animada “The Batman vs. Dracula”, una síntesis-adaptación de una trilogía de novelas gráficas publicadas por
Otros Mundos (Elseworlds), sello de
DC Comics, compuesta por “Lluvia Roja”(Red Rain),“Tormenta de Sangre”(Blood Storm) y “Niebla Carmesí”(Crimson Mist), en donde
Batman enfrenta y derrota a un recién resucitado Drácula, así como a una horda remanente de vampiros que liderados por el
Joker aterroriza Ciudad Gótica, pero sacrificando su humanidad y volviéndose un vampiro.
Televisión
Con intención de entretener a un público preferentemente adolescente, en 1997 se estrenó la serie
Buffy, la cazavampiros, que alcanzó el éxito con 7 temporadas hasta el 2003 y de la cual se desprendió un personaje secundario (
Ángel), en una nueva serie con el mismo nombre que su protagonista.
La serie
canadiense El Señor de las tinieblas tuvo como protagonista a un vampiro de 800 años trabajando como detective de homicidios solo de noche, con un refrigerador bien abastecido de sangre de animales, y un coche clásico con un enorme maletero, para ocultarse del sol si lo sorprendía el día.
En 2007 se estrenó la serie
Moonlight, que trata sobre la vida de Mick St. John (un vampiro que trabaja como detective privado) de la cual sólo se ha realizado una temporada, aun cosechando bastante éxito entre su numerosa audiencia.
Otra serie de televisión es "
True Blood", estrenada en 2008, basada en los libros de la colección "Southen vampires" de la escritora Charlaine Harris. Trata sobre las aventuras de una camarera telépata, Sookie Stackhouse, en un mundo donde los vampiros han salido a la "luz".
También se encuentra en etapa de producción la serie "
The Vampire Diaries", basada en las en las novelas homónimas de J.L. Smith.
Una exitosa franquicia de animación japonesa titulada
Vampire Hunter D o
Hellsing tiene como protagonista a un vampiro. De igual manera la franquicia del mismo país
Kamen Rider en
2008 produjo la temporada
Kamen Rider Kiva, que cuenta la lucha de un joven mitad vampiro que combate contra un grupo de seres que succionan la energía vital de los humanos. Otra serie para TV sobre vampiros, en dibujos animados, ha sido
El conde Pátula, un desopilante pato-vampiro que fue pensado para audiencia infantil.
Vampiros en los videojuegos y juegos de rol
La popularidad del vampiro como icono en la cultura contemporánea ha llevado a que este personaje parezca en
videojuegos y
juegos de rol.
BloodRayne es un juego de acción, del cual ya se han hecho tambien adaptaciones para el cine, donde la protagonista principal es una sexy vampiro llamada Rayne quien intenta vengarse de su padre por la muerte de su madre.
Castlevania, es un juego de plataforma 2D muy famoso en Japón, Europa y Estados Unidos y por su exito durante la década de los 90, Konami realizó una saga basada en el. Relata la historia, desde el siglo XI hasta el año 2036, de Drácula, quien revive cada cien años en su castillo llamado Castlevania y una familia de cazavampiros, los Belmont (empezando por Leon Belmont en el siglo XI) quienes han ido tras el famoso conde y su legión de seres infernales.
Los Sims 2: Noctámbulos, los sims pueden ser mordidos por un vampiro que aparece en la noche, previa relación amistosa con él.
Los enemigos de la final del videojuego de
Gantz son vampiros.
Los juegos de Kingdom Under Fire. El personaje Morene es mitad vampiro (muy parecida a Efhemera de BloodRayne).
En el videojuego de la saga
The Elder Scrolls IV: Oblivion el jugador puede ser convertido en vampiro al ser golpeado por uno o pidiéndole a uno que te convierta.